Opinión

Intervención militar que Panamá nunca pidió; 20 de diciembre de 1989

Esta intervención provocó mucho dolor en las familias panameñas. Treinta años después no se saben datos sobre las víctimas y la historia los olvida.


Modesto Rangel Miranda
modestorangel46@gmail.com

La historia es el verdadero libro que nunca podrá olvidar desde 1846, el mayor interés que los estadounidense tenían por construir una vía interoceánica y anhelaban más que defenderlo sino en transferir sus ideales políticos, como una anexión similar a Puerto Rico, pero el pueblo panameño le demostró que el mayor deseo de Panamá era ser una nación libre y soberana

Antecedentes de la Invasión

Es algo lógico pensar que en cada corazón de los miles de panameños que vivimos desde Punta Burica, hasta Cabo Tiburón, llevamos ese recuerdo de esa noche más triste en que, los panameños nos preparamos unos días antes de la Nochebuena, para celebrar con todos los familiares, aun en momentos en que, el país vivía una verdadera crisis económica.

El pueblo panameño gozaba de cánticos navideños al compás de la canción ‘bomba navideña’, donde la alegría se sentía en cada esquina del país y aún, en el barrio del Chorrillo, donde muchas personas sabían que en cualquier momento podría darse una intervención armada, pero el espíritu de la navidad hacia olvidar ese momento tan triste que trastocó los corazones de los panameños.

Desde el año de 1846 hasta nuestros días, el mayor interés de los estadounidenses ha sido el Canal de Panamá, por mantener un esquema socio-económico donde enfocaría sus mayores intereses que conllevaría más allá de los principios dentro del tratado de 1977, donde el mismo General Torrijos había advertido que si hubiese una acción militar podría poner en peligro la soberanía del territorio nacional de Panamá.

Crisis 1987-1989

Con la designación del General Noriega como comandante de las Fuerzas Defensas, dentro del mando castrense, hubo oficiales que nunca estuvieron de acuerdo con su designación, sin embargo, la designación en 1983 como Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensas, la historia marcaría un verdadero rumbo enfocado en muchos cambios políticos y económicos en 1989.

Es evidente que la crisis se dio con las declaraciones del ex presidente Del Valle quien ordenaba la destitución del General Noriega por lavado de dinero, narcotráfico y el asesinato del doctor Hugo Spadafora.

Con estas declaraciones, el 28 de febrero de 1988, los estamentos de seguridad del G-5 del Estado Mayor enviaron un comunicado, donde el coronel Leonidas Macías le solicitaba al ex presidente Del Valle el abandono del poder presidencial y su salida del país.

En esta revuelta, muchos oficiales fueron arrestados y enviados a diversas prisiones por incumplimientos de funciones y traición a la Patria.

La situación era muy tensa, los bancos habían sufrido un recorte multimillonario ordenado por el gobierno del presidente George Bush, como medida para que Noriega dejara el país y se encaminara la nación a un Junta de Gobierno.

Posteriormente, para neutralizar el caos, en una reunión celebrada en la sede de la O.E.A, delegados de diversos países se reunieron con el Grupo Contadora donde propusieron un proceso electoral para solucionar la crisis económica y política que vivía la nación.

El 7 de mayo de 1989, los panameños decidieron ejercer su máximo derecho constitucional, sin embargo, los comicios electorales fueron anulados, debido a los actos de violencia que se dieron horas después de dar a conocer los primeros resultados.

Ante esta situación, la O.E.A, se retiró de Panamá y el país quedaba bajo una verdadera incertidumbre. Ante la petición de que, Noriega saliera del poder, los estamentos de seguridad de la entidad castrense sabrían que un plan de intervención que se daría en el territorio nacional.

20 de Diciembre de 1989

Comandancia de las Fuerzas de Defensas destruida el 20/12/1989

La situación política en Panamá cobraba su mayor tensión política. Dentro de los estamentos de seguridad de las Fuerzas de Defensas, el G-5 de Estado Mayor había preparado un plan de defensa ante cualquier invasión que ya se conocía y que, fuera de la entidad se escuchaba que los estadounidenses intervendrían para llevarse a Noriega, sin embargo, nadie sabía el día que se daría la denominada Operación Causa Justa.

El 19 de diciembre de 1989, el presidente George Bush emitía un comunicado de guerra preparando las tropas estadounidense ubicada en Fort Brag, Carolina del Norte como también en Florida y en la base naval en Fuerte Clayton cercana a las instalaciones del Canal de Panamá.

Era la tarde del 19 de diciembre de 1989, en el sector de el límite, El Chorrillo, un grupo de oficiales estadounidenses llegaron a un retén de oficiales panameños, donde le dieron la orden de hacer el alto, tras no hacerlo los oficiales militares panameños dispararon contra los ocupantes del vehículo, situación que causó el detonante de la invasión.

Un comunicado procedente del Comando Sur reiteraba el código militar ECO, que significaba guerra e intervención en Panamá, la noche del 19 y la madrugada del 20 de diciembre de 1989.

Helicópteros Black Hawk , Cobra y Apaches desplegaban unidades del grupo de asalto SEAL, quienes se apostaron en las inmediaciones del Cuartel Central, más el apoyo de fuego de artillería desde el Cerro Ancón, daban con mayor agilidad la rápida destrucción del Comando Central de las Fuerzas de Defensas.

Cientos de personas, huían en forma desesperadas, muchos lograron escapar por calles cercanas de la comandancia, sin embargo, ante la fuerte detonación del Barrio de El Chorrillo, una gran cantidad de personas entre niños, mujeres, hombres y personas mayores murieron tras las detonaciones.

Entretanto, cuarteles como Tinajitas, Panamá Viejo, Amador, Club Clase y Tropa; unidades militares panameñas dieron mayores bajas a los estadounidenses, quienes procedieron a utilizar equipo de alta artillería neutralizando los estamentos de las Fuerzas de Defensas.

En el interior del país, cada cuartel mantuvo su formación donde los jefes de alto mando, oficiales y tropas, se rindieron ante la llegada de los soldados estadounidenses.

Oficialmente, no se puede hacer un cálculo oficial, la cifra se aproxima a más de 2 mil muertos entre civiles panameños, militares estadounidenses y panameños, pero se puede considerar no justificable una acción contra un pueblo pequeño e indefenso a quienes ellos consideraban su mejor amigo.

Hoy 30 años después, no debemos olvidar esa fecha en que panameños sin distinción de raza, credo o interés político sufrieron pérdidas, dónde murieron familiares y, sobre todo, perdieron sus enseres personales.

La invasión no fue más que un pretexto como siempre lo disponían viejos acuerdos canaleros como el de 1846 y el de 1903 donde aducían su justificable intervención.

Pero lo cierto es que, debe recordárselo a muchos panameños que han olvidado esa fecha y pareciera que no ocurrió nada en Panamá.
La historia de nuestra nación recordará ese día como un hecho triste y lamentable, màs para los jóvenes actuales y las futuras generaciones, esta fecha no debe olvidarse, debe recordarse estos hechos tal como se dieron, recordando que como panameños no debemos olvidar, pero que tampoco vuelva a ocurrir, sino que continúe ese espíritu democrático enfocado en una nación libre y soberana, sin injerencia extranjera, recordando que el sacrificio de los panameños por nuestra nación es fortalecer un verdadero espíritu nacionalista en todo nuestro territorio nacional.

Parque Amelia Dennis de Icaza, antigua sede histórica del Cuartel de las Fuerzas de Defensas de la República de Panamá.

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